Los periódicos, y en general los medios informativos han ayudado a construir reputación y recordación, o al menos visibilidad a muchas marcas y productos. En la gestión de Relaciones Públicas cualquier persona sabe que una de las maneras de lograr ser vista por muchos ojos a la vez es aprovechar el alto número de lectoría que pueda tener un diario, sea por un evento coyuntural o porque ha creado una sólida base de compradores. Igual premisa aplica en medios como la radio o la televisión.

Algunos apocalípticos han venido anunciando el fin del reino de los grandes medios de noticias a causa se nuevas formas de consumo informativo, en particular por la Internet.

Yo no soy de los que predicen el fin del mundo noticioso tradicional, pues creo que habrá un reacomodo en la ecuación de medios entre los tradicionales y los digitales, encontrando maneras de coexistencia. Lo que sí ya comienza a ser evidente es el cambio de peso en la composición de esa mezcla de medios.

Esta semana se conoció el Informe sobre el Estado de los Medios de Noticias que año a año publica el  Pew Research Center’s Project for Excellence in Journalism, conocido por sus siglas PEJ.

Uno de los hallazgos resaltantes del estudio (que analiza lo ocurrido en el periodismo de Estados Unidos durante 2010) es que por primera vez en 12 años la audiencia de las tres principales cadenas de noticias por cable declinó. CNN –dice el informe– fue la que más sufrió perdiendo 37% de audiencia en prime-time. Le siguió FOX con 11% menos y luego MSNBC que perdió 5%. Pero eso no fue sólo en la hora estelar, en promedio durante todo el día perdieron 13,7% de audiencia.

¿Dónde fueron los televidentes a buscar noticias? A ninguna parte. Quiero decir, no buscan las noticias, le llegan a sus dispositivos móviles por la web 2.0. Cerca de la mitad de los estadounidenses (47%) reciben las noticias de esa manera. Al comienzo de este año 2011, 7% de los norteamericanos reportaron tener algún tipo de “tablet”, aunque solamente 10% de ellos admitieron haber pagado e instalado alguna aplicación para leer noticias locales en su “tablet”.

De manera que, de acuerdo a PEJ, en la red las organizaciones noticiosas  dependen cada vez más en redes independientes para vender sus anuncios, de los agregadores y redes sociales para ofrecer una parte sustancial de su público. La sentencia demoledora viene después: “En un mundo donde el consumidor decide cuáles noticias quieren recibir y cómo hacerlo, el futuro pertenece a quienes entiendan esa audiencia mejor y quienes puedan aprovechar ese conocimiento con sus anunciantes.”

La pregunta que cabe hacer, desde la perspectiva de las Relaciones Públicas es, ¿qué sabe su empresa de redes sociales, aplicaciones móviles y sobre todo de las personas que consumen información en la Web 2.0? Si no sabe mucho hasta ahora, ya sabe algo esencial: cada vez menos gente lee periódicos y ve noticieros de televisión, al tiempo que cada vez más gente usa la Web 2.0 para informarse. Entonces, ¿Todavía se pregunta si debe estar o no su empresa y su marca en los Social Media?

Si Orson Welles quisiera hacer nuevamente Ciudadano Kane no sabría a quien elegir como modelo para su magnate de medios. El poder de los Kane se ha fragmentado en paquetes de información de 140 caracteres.