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Jeff Bezos redefinió el comercio minorista a través de Amazon en 1994 cuando sólo algunos idealistas creían en el comercio por Internet. Bezos tomó el riesgo y sus beneficios han sido proporcionales al tamaño del desafío.

Hoy, siendo uno de los empresarios más ricos del mundo, según la revista Forbes, asume otro riesgo: comprar el negocio de publicaciones impresas de The Washington Post Company, que incluye el diario homónimo y los periódicos The Express, The Gazette,  Southern Maryland, Fairfax County Times, El Tiempo Latino y  Greater Washington Publishing.

Confieso que me sorprendió la noticia. No por la venta en sí misma porque ya otros influyentes medios periodísticos de Estados Unidos han tenido que ser vendidos por sus propietarios fundadores al no haber podido adaptarse a la nueva realidad de distribución de información.

Me sorprendió el comprador. ¿Qué quiere Bezos? ¿Busca vender contenidos periodísticos como vende libros, música, cortadores de grama o camisetas? ¿Mantendrá la edición en papel o asumirá el atajo de Newsweek directo a la versión digital?

Llama la atención que haya comprado el negocio de papel y no la división Slate (Slate.com), Foreign Policy ni TheRoot.com que seguirán siendo parte del negocio editorial digital de la familia Graham. Su promesa inicial es no hacer cambios en la conducción del diario. En la dirección seguirá Katharine Weymouth, nieta de Katherine Graham, quien condujo el periódico durante el escándalo del Watergate. Falta saber si la dirección actual se adaptará al estilo Bezos, pero ese podría ser tema para otra ocasión.

El Washington Post ha sido uno de los medios más influyentes de Estados Unidos desde 1877, quizás el más por ser el diario de la capital y centro de poder de Estados Unidos. Los grandes temas de la política, economía y sociedad durante casi siglo y medio han pasado por sus páginas. Su papel -literalmente- fue fundamental en la caída del presidente Richard Nixon en 1970.

Cómo negocio el Washington Post no parece que será tan rentable como Amazon, al menos en el mediano plazo. La pérdida financiera anunciada por The Washington Post para el primer semestre de 2013 fue de 49 millones de dólares, que sumados a los 53,7 millones de 2012, 21,2 de 2011, 9,8 de 2010 y 163,5 de 2009, completan 297 millones de dólares en pérdida en cinco años.

Entonces, ¿Qué busca Jeff Bezos?

El Washington Post podría abrirle las puertas para tener acceso al rígido stablishment político que ha visto con desconfianza a los empresarios de la era digital. Más si tienen menos de 50 años (Jeff Bezos tiene 49) y provienen de la Costa Oeste de La Unión. Esa sería la apuesta de Bezos.

No se trata del ingreso de Amazon en el negocio editorial, sino del intento de Bezos para alcanzar la esquiva dirigencia que hace las leyes, escoge candidatos a la Casa Blanca (aunque se elijan luego en elecciones) y maneja los hilos de la burocracia federal, desde la FDA hasta la Agencia de Seguridad Nacional. De lograrlo con la compra de The Washington Post, estaría haciendo un gran negocio por tan solo 250 millones de dólares, o menos, porque la cifra está sujeta a ajustes.

Al mismo tiempo la puerta del Washington Post sobre la Calle 15 de la capital del Distrito de Columbia será también el acceso de los grupos de poder a la economía digital. Esta transacción, más allá de un cambio en el mundo periodístico norteamericano, marca un hito en la economía y la política de Estados Unidos. Es temprano para vislumbrar en el horizonte hasta dónde llegará Bezos. Será hasta donde lo dejen llegar los viejos zorros que merodean el Capitolio y Pennsylvania Avenue.