Se ha reportado públicamente que algunas compañías de gran tamaño cuentan con especies de estatutos o reglas de obligatorio cumplimiento para sus empleados, que regulan parte de su vida privada, y en especial su incursión en redes sociales. Y aunque no lo puedo asegurar al 100% esa información está en Internet y varias personas me han confirmado su existencia en grandes empresas de tecnología. Y no es de extrañar que así sea.

Si bien la vida privada de una persona debería ser independiente de su actuación en una empresa, todos sabemos –aún los defensores a ultranza de las libertades personales—que hay ciertos límites que no deben sobrepasarse ya que afectan la credibilidad de la empresa misma. ¿Si usted sabe de cierto que una persona suele embriagarse a más no poder cada día libre que tiene, le confiaría el transporte de sus hijos hasta la escuela? Seguramente no.

Pero ocurre que con el uso de las redes sociales la gente ha empezado a colgar en esta vitrina digital información personal, sin tener muy claro hasta donde pueden llegar las copias digitales de la misma. Hay varios casos famosos –quizás leyendas urbanas—en la Internet de empleados que han perdido su trabajo por hablar mal del jefe en Facebook. Pero dejando de lado estas historias no confirmadas, hay ciertas acciones que pueden causar que usted pierda su trabajo, y que son mejor evitar.

  1. No hable mal de su trabajo, jefes o compañeros. Esta norma que parece obvia, no suele serlo para muchos que usan las redes sociales para desahogarse de todo lo malo que les pasa. Algunos usuarios confían en los niveles de privacidad de los sitios web, pero se olvidan que factores externos a ellos –como los cambios de políticas de privacidad de Facebook o que un amigo le muestre a otra persona su muro o TL y esta vea la información—pueden traerles problemas.
  2. No defienda a su empresa en peleas en línea. Esta acción no parece tan obvia, pero a pesar de que las empresas deben contar con la buena pro de sus empleados para difundir los mensajes corporativos, no es conveniente que personas que no son expertos defiendan a la empresa en peleas on-line, ya que pueden esgrimir argumentos que atenten contra la empresa o que inflamen los ánimos. Es como eso de que “el camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones.”
  3. No deje sus perfiles en línea desatendidos. Debe revisarlos constantemente, ya que algunos “amigos” pueden subir fotos o hacer comentarios que no sean del agrado de su jefe –por no decir de su esposo(a) o novio(a). Revisar constantemente sus perfiles le permite eliminar cuanto antes la información de terceros que usted no apruebe.
  4. No finja una personalidad para hablar –bien o mal—de su empresa y compañeros de trabajo. Seamos sinceros, hoy día es muy fácil rastrear la actividad de un perfil, así que ahórrese el mal rato.
  5. Jamás use las redes sociales para discutir asuntos importantes de la empresa –y si puede no discuta ningún tipo de asunto en ellas. Nada más fácil que un usuario conteste de manera abierta o que un comentario se cuele al muro de Facebook por error.
  6. No busque trabajo en las redes sociales, o tenga mucho cuidado al hacerlo. Mientras más crecen los sitios como LinkedIn, mayor es la probabilidad de que sus jefes lo lean, y si bien no le consigan un nuevo empleo, le quiten el que ya tiene.
  7. No diga si el sueldo le alcanza o le queda corto. Proclamar a los cuatro vientos que su sueldo le permite comprar cuanto quiera, hará que más de uno quiera su puesto, o que sus propios jefes empiecen a desconfiar de usted y piensen como obtiene más dinero del que puede gastar. Lo contrario también puede ser contraproducente al hacerles pensar a los jefes que está descontento con la empresa –si gana menos de lo que necesita como no va a estar molesto—y empiecen a buscar su reemplazo antes de que usted quiera irse.

Algunas personas para poder disfrutar de su vida 2.0 optan por crear dos perfiles en Facebook, y cuentas “profesionales” para Twitter y LinkedIn (ver este post en hablandodeti.com) en una solución que para muchos funciona. Sin embargo es preferible tener una sola presencia 2.0 para evitar complicaciones innecesarias. Además nunca sabe cuando un amigo puede convertirse en su jefe, o en un empleado descontento bajo sus órdenes, y entonces la información de su perfil puede jugar en su contra.