La función del hashtag es la de agrupar y ordenar contenidos relativos a la misma unidad de conocimiento. Un “tag” es una etiqueta. El sustantivo “hash” se traduce al castellano como “revoltillo”, “picadillo”, así que de lo que se trata es de agrupar todos los pedacitos de información suelta en la twitósfera sobre un mismo concepto o tema.

En nuestros países iberoamericanos existen muchas recetas de platos de “revoltillos”. Son una buena imagen para explicar lo que sucede en el extenso universo de la twitósfera: mucha información revuelta y dispersa en pequeñas porciones.

Por eso los hashtags tienen la función de etiquetar contenidos y agruparlos de manera que pueda seguirse un tema. Lo que hacen es ordenar el revoltijo.

Por definición y por disposición de la semántica de programación de informática, tales etiquetas se conforman con una sola palabra (#periodismo, #android, #sony), sin espacios entre los caracteres o símbolos (tampoco admiten tilde o caracteres especiales). Siguiendo esa simple regla se puede etiquetar definiciones un poco más complejas, como #FollowFriday #CambioClimatico, o nombres y apellidos de personalidades (#BarackObama, por ejemplo).

Aquí justamente es donde se ha desvirtuado la construcción de hashtags. Eliminando los espacios entre palabras se usan frases completas a manera de etiquetas con la intención de resaltar esa expresión.

Se puede encontrar algo como #yosisoymentirosoyque, #LaChuchuSeVolvióLoca o #yoquemoelaguahervida. Aquí se está usando con la intención de resaltar lo que se expresa, no como marcador. Es algo que pudo decirse dentro de los 140 caracteres del twit y que probablemente a nadie más interesa. Son usos inapropiados de la herramienta de etiquetado.

Cada usuario de Twitter es responsable por el contenido que postea en su microblog. Así también es corresponsable de facilitar la taxonomía de la información que se comparte en ese espacio virtual. Cuando vaya a crear un hashtag, piense en la utilidad que esa unidad semántica tendrá para otros. No sobrecargue el índice de etiquetas que únicamente tienen sentido y significado para usted.

Si quiere hacerlo mejor, tómese treinta segundos y utilice herramientas como wthashtag.com, tagdef.com o hashdictionary.com para definir el significado de su etiqueta.

El uso apropiado de los hashtags deriva, no solo en ordenar la información, sino en marcar tendencias, en direccionar a los interesados hacia un tema o concepto específico. Esto es vital en mercadeo sobre redes sociales. Fue lo que hizo  la canadiense RIM cuando creó en Twitter el hashtag #BB6iscoming, como táctica fundamental de su estrategia promocional para la nueva versión del sistema operativo para el dispositivo  BlackBerry Torch 9800.

La pasada Copa Mundial de Fútbol (#worldcup) #Fifa hizo una magnífica utilización de las etiquetas asignando una a cada uno de los 32 países participantes. Entonces se hizo fácil conocer lo que en Twitter se decía de #BRA, #SPA, #GER, #JAP o cualquier otra selección.

En síntesis, una etiqueta no solo requiere del símbolo # como primer sínbolo. La simplicidad y la concreción semántica es fundamental, la factibilidad de que sea compartida por otros usuarios permitirá que funcione como instrumento de distribución de conocimiento, pero también requiere implícitamente la responsabilidad por su correcta utilización y aprovechamiento.