SocialMedia es el terreno de los imposibles posibles. Por eso aquellos que crean conocer todo lo que hay que saber en SocialMedia, no hacen más que equivocarse. Todos los días hay numerosas lecciones de las que podemos –y debemos—aprender en estos nuevos medios de comunicación.

Cuando poco más de una semana el zoológico del Bronx en Nueva York anunció que una peligrosa serpiente cobra egipcia se había perdido, nadie se imaginaba que pocos días después el animalito se convertiría en una estrella de twitter. Con más de 226.000 seguidores, esta serpiente se dio el lujo de narrar en la red sus peripecias por la ciudad que muchos consideran el “ombligo” del mundo. La ubicación en su bio señalaba entonces que NO estaba en el zoológico del bronx, y ahora que fue capturada señala que esta allí “temporalmente.”

Con sólo 67 tweets la cuenta @BronxZoosCobra es la demostración perfecta de que el manejo con empatía de las situaciones puede rendir frutos increíbles en las redes sociales. Cuando miles de empresas y agencias buscan lograr un cierto grado de viralidad e incluso contratan a personas influyentes –y costosas—para lograr un éxito que muchas veces es limitado, la cobra del bronx aprovechó un sentimiento colectivo para convertirlo a su favor. Algunas empresas aprovecharon la ocasión para montarse en la ola. @HiltonNewYork le ofreció hospedaje y hasta inventó promociones con su nombre. Al ritmo de la etiqueta #snakeonthetown, el ofidio se dispuso a narrar sus correrías por la ciudad que nunca duerme y la gente empezó a seguirlo en twitter. Dudo que sus tweets hayan ayudado al personal de seguridad del zoológico a capturarla de nuevo, pero entretuvieron –y seguramente lo seguirán haciendo—a cientos de miles de seguidores.

Los que me leen desde Venezuela recordarán que hace aproximadamente un año y en vista de una larga espera por resultados electroales después de unos comicios, una televisora de noticias enfocó por horas una baranda y una puerta por donde debían salir los rectores electorales para dar los resultados. En el interín alguien creo una cuenta de twitter para la baranda —@barandaCNE— que logró mas de 6500 seguidores en menos de tres horas.

En estos dos episodios los creadores de las ideas no han hecho sino aprovechar un estado anímico del colectivo para  capitalizar un efecto viral que les ha dado miles de seguidores, sin prácticamente ninguna inversión. Muchas agencias intentan replicar esto sin mucho éxito, porque crean que se puede suplir la empatía por creatividad, y sucede que eso casi nunca es así. Por eso a la hora de evaluar una propuesta para una campaña de viralidad, antes de aprobarla porque cuenta con Justin Bieber o Shakira en el video, piense si lo que se está haciendo corresponde o no a un estado de animo o inquietud que compartan los seguidores que quiere obtener.