Leo con asombro algunas estadísticas citadas en un artículo de Mashable que exponen una relación cada vez más importante entre los divorcios y SocialMedia. Y sin embargo no me estoy enterando de nada que no haya considerado antes.

Según el artículo,  el resultado de un trabajo de investigación realizado a principios del año, arrojó que un tercio de los divorcios en el Reino Unido involucran experiencias en Facebook. Otra investigación, esta vez de la Academia Americana de Abogados Matrimoniales, asegura que el 80% de los casos de divorcio involucran aspectos de redes sociales, en general post en Facebook. Además tipifican las infidencias ocurridas en socialMedia en tres categorías básicas: envío de mensajes inconveneientes a personas del mismo sexo, publicacieon de comentarios negativos sobre exparejas y amigos que revelan malos hábitos de uno de los esposos en sus posts.

Realmente muchas de estas redes juegan con componentes tan íntimos de cada usuario –amigos, ex novi@s, hábitos, viejos compañeros de travesuras–  que yo suelo usar un ejemplo contundente cuando damos charlas sobre SocialMedia. A la audiencia le pregunto que cuantos de ellos son capaces de anotar el password de su cuenta de Facebook y dársela a su espos@ o novi@. Ante la cara de terror de muchos, les explico: “así de íntima es la experiencia del usuario con Facebook, por eso lograr que alguien seleccione a la marca como amiga, o declare públicamente que le gusta, tiene un gran valor”.

Pero volviendo al tema del matrimonio, quizás sea bueno que las personas casadas establezcan algunas normas de uso de su cuenta. Quizás aceptar ex-parejas no sea lo más adecuado. Aceptar a aquellos compañeros de Universidad o Bachilerato que solían portarse mal –y que probablemente aún tengan fotos que lo demuestran—no sea lo más adecuado. Igual vale para los amig@s solter@s, al menos hay que estudiar su comportamiento en la red antes de aceptarlos. Se trata de puro sentido común.

Recuerde además que lo se sube a la Internet, tarda mucho en desaparecer, si es que llega a hacerlo. Google y otros buscadores tienen caches enormes para guardar páginas por mucho tiempo. Las mismas regulaciones de Facebook y otras redes, pueden terminar atrapando su contenido, sin permitir borrarlo y a veces hasta a la libre visualización de todos.

Es un buen momento para detenerse y pensar en contar con una política personal de SocialMedia, así como la que tienen las organizaciones, pero más ajustada a cada uno. Tener reglas claras de que fotos se publican o no, que amigos pueden verlas, y hasta qué permito que los demás publiquen de mi. Eso puede evitar más de un divorcio.