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En estos días he tropezado constantemente con cuentas de Twitter que tienen “saltos cuánticos” en su número de seguidores en apenas un día o dos. Por casualidad tope con el primero de ellos, una tienda online en Venezuela, y desde entonces he estado averiguando un poco más al respecto.

Cuando digo que son cuentas que pegan un “salto cuántico” es por que son capaces de ganar miles de cuentas en un día –y perderlos poco después—y se trata en su mayoría de seguidores con una bio limitada, que siguen a pocas cuentas y con aún menos seguidores.

La compra de seguidores en Twitter no es algo nuevo, sin embargo vale la pena preguntarse por que alguien podría querer hacer eso, arriesgando incluso a que su cuenta pueda ser considerada como falsa por Twittter. La compra de seguidores es si se quiere económica, unas pocas decenas de dólares pueden traer algunos miles de fantasmas a su cuenta, pero es sin duda un mal negocio. Y en algunos casos, como el de la tienda mencionada en cuestión, es además contraproducente.

Veamos que hay de malo en tener miles de fantasmas siguiéndolo a uno. Primero la realidad de la cuenta es muy distinta a la que reflejan los números, lo cuál complica un ejercicio serio de mercadeo sobre la misma. Segundo se corre el riesgo que al tener un porcentaje muy alto de usuarios falsos, Twitter clasifique su cuenta como falsa y la bloquee o la elimine. Tercero, si sus seguidores reales revisan quién más lo siguen, y ven cuentas falsas, en otro idioma y poco activas, probablemente lo abandonen o hasta lo reporten a Twitter. Mal negocio para una marca, ¿verdad?

El sitio web fakers.statuspeople.com le permitirá revisar cuentas para conocer el porcentaje de usuarios fantasma, inactivos y reales de sus cuentas favoritas. Le sorprenderá cuantos políticos y marcas –o probablemente las agencias y personas que les manejan sus cuentas de Twitter—optan por esta descabellada opción. Muchas figuras públicas tienen un 50% o más de falsos seguidores, sólo para parecer más populares en las redes sociales.

Más allá de conseguirle un puesto, quizás temporal, en algún ranking de Twitter, estos seguidores fantasma sólo pueden traer problemas. Twitter realiza periódicamente revisiones de los usuarios y los borra en grandes lotes, así que su cuenta, después de haber ganado miles de seguidores en días, también puede caer en miles de seguidores en un día, y nadie va a devolverle el dinero gastado ni la reputación perdida. Hasta ahora tan sólo en el Señor de los Anillos, la trilogía de JRR Tolkien, he visto que los fantasmas peleen por alguien. Así que si usted no es Aragorn, ni vive en la Tierra Media, ni desciende directamente de un Rey elfo, mejor evite la tentación de estos seguidores fantasma, y concéntrese en lo que debe hacer: formar una comunidad alrededor de su marca.