Ayer estuve como ponente en unas “jornadas de Social Media y Profesiones Emergentes” en la Universidad MonteAvila en la ciudad de Caracas. El encuentro formaba parte de la tesis de grado de tres estudiantes que realizaron un mágnifico trabajo organizando y convocando dicho encuentro. Tras realizar la primera ponencia del día –sobre la historia de las redes sociales y enunciarlas como un fenómeno social, no tecnológico—apenas tuve tiempo de escuchar la segunda ponencia dictada por la buena amiga Maria Karina García—aka @Makalicius—cuando tuve que ausentarme por motivos personales ineludibles.

Muy a mi pesar me perdí las charlas de colegas y amigos que prometían tocar áreas muy interesantes, y hablar sobre sus experiencias personales como community managers, directores de empresas, analistas de mercado, etc.

Una vez que llegué al lugar al que tenia que asistir, tome mi teléfono inteligente y empecé a realizar una búsqueda por la etiqueta del evento en twitter, #JSMPE, y quedé gratamente sorprendido por la gran cantidad de información del evento que se estaba generando. Algunos nombres amigos, como @curiosa, estaban en el timeline generando mucha información, pero también encontré muchos nombres desconocidos generando cobertura del evento. Al final del día, y en respuesta a un intercambio de palabras amistoso con @tuliamonsalve, una profesora de la universidad que además es PR con su propia agencia, un periodista de tecnología, @fmonroy, echaba en falta la convocatoria de periodistas al evento, un hecho en el que no pensé hasta leerlo, pero que resultaba cierto. Sin embargo, la gran actuación “ciudadana” de los asistentes al evento hizo que yo pasara por alto este hecho, ya que había información abundante, y de algunos referentes que para mí son muy sólidos.

Y he aquí el verdadero reto de los periodistas actuales, aquel que no queremos ver por lo que significa. El ciudadano de a pie –aunque sería mejor decir: el ciudadano con smartphone—supone un reto a la capacidad de informar de manera inmediata, por lo que el periodista ya no debe preocuparse por ser el primero en dar la noticia, ya que la mayoría de las veces llegará al mismo tiempo o después que un gran número de ciudadanos. Debe más bien preocuparse en dar la información correcta, proporcionar antecedentes y atreverse a hacer análisis sobre las implicaciones de la noticia.

Todos pueden reportar un accidente en una autopista, pero pocos pueden sacar conclusiones acerca de la intensidad del mismo y como eso puede afectar el desarrollo del día, brindando alternativas para que los usuarios eviten el atasco o tomen precauciones. Y esto es lo que debe hacer el periodista moderno. Debe conocer muy bien el tema que cubre, que es su ventaja sobre otros, al momento de anticipar consecuencias, soluciones o simplemente describir lo que ocurre de manerra más precisa.

Hace unos días cuando Nokia y Microsoft anunciaban un acuerdo para producir teléfonos con Windows Phone y abandonar el sistema Symbian y el desarrollo de MeeGo, me ocurrió que leí miles de  variaciones de esta noticia sin mayores agregados.

Yo escribí un post en hablandodeti.com, mi blog personal de tecnología, con un análisis importante, que además incluía algunas reflexiones que un analista internacional que conozco había hecho. Sólo otro periodista especializado del país, @froilan, había hecho un análisis serio del tema –incluso lo hizo días antes, cuando empezaron a surgir los rumores. La respuesta fue impresionante. Decenas de personas relacionadas con la industria me escribieron en privado preguntándome mi opinión personal, dándome datos a favor o en contra de mi análisis o simplemente felicitándome.  He de confesar que no esperaba tal intensidad en la respuesta, por que sólo estaba haciendo lo que me corresponde. Días después salieron algunos análisis elaborados en otros medios.

Allí me di cuenta que de eso se trata el nuevo rol que tenemos los comunicadores en esta era digital. Ofrecer el mejor análisis posible, en el menor tiempo, pero sin sacrificar calidad para ganar inmediatez. Y este reto se aplica también a los profesionales del PR, a los responsables de marcas, que deben saber que la escala de tiempo para reaccionar ante cualquier evento se achicó. Hay que responder, y bien, lo antes posible. Esto implica entrenamiento previo para manejo de crisis, trabajo combinado con la parte estratégica de la empresa y mantener un conocimiento actualizado de la marca y del mercado en general. Sólo así se podrá responder a tiempo a los cambios del mercado.