Fortuito: “que sucede inopinada y casualmente”, así dice el Diccionario de la Lengua Española. En caso de que se necesite un ejemplo que ilustre la definición, basta con concer la historia de @ReallyVirtual, el blogger paquistaní que narró, sin saberlo, la operación que tropas especiales estadounidenses  terminó con la vida de Osama Bin Laden en Obbattabad, Paquistán.

Muchos medios noticiosos, como la BBC, diarios y cadenas de noticias han hablado de este caso. Mi reflexión  es: ¿cuál hubiese sido el resultado si los tweets de este blogger hubiesen hecho fracasar la operación Jerónimo?

Hace tiempo escribía yo sobre la responsabilidad del twitero, refiriéndome a la función que algunos se han  dado a llamar periodismo ciudadano. Al respecto mi punto es claro. Es ciudadano en tanto en cuanto lo realiza una persona común, pero no es periodista, puesto que el oficio de informar requiere el cumplimiento de al menos mínimas condiciones, entre ellas la de corroborar la fuente.

Otra reflexión: Si una operación tan secreta como ésta, fue narrada en tiempo real por un ciudadano común, ¿cuál es la posibilidad de que hechos de cualquier índole, vinculados con una empresa, marca o servicio  se mantengan ocultos por mucho tiempo sin que afecten la reputación de su responsable?

Esta es la pregunta clave desde la perspectiva de PR y Comunicación Estratégica y Web 2.0. El que @ReallyVirtual haya saltado de 751 seguidores a 43872 en la misma noche de entre el 30 de abril y el 1 de mayo; que al segundo día hubiere sumado 21983 seguidores más hasta llegar el día 3 a 87838 es solo algo anecdótico.

Para el ejecutivo o el comunicador corporativo el elemento clave es que la web 2.0 representa un reto de dos caras. Es a la vez una excelente herramienta para vincularse con actores a los que de otra manera hubiese sido imposible; pero del otro lado es también una ventana a la difusión instantánea de hechos y opiniones de difícil contención.

Ante eso, hay quien ha pensado en prohibir el acceso a internet en la empresa, o el bloqueo del URL de Twitter o Facebook, por nombrar dos. Absurdo esto. Debería prohibir el uso de terminales móviles de teléfono o la posesión de computadores en el hogar.

No se puede censurar la información que entra o sale de una empresa. En cambio se puede sensibilizar a empleados y ejecutivos sobre principios de autoregulación y responsabilidad en el uso de herramientas 2.0.

En última instancia, a las empresas y corporaciones les va quedando un solo modo de actuación: el transparente y éticamente correcto. No solo es una tendencia devenida de la Responsabilidad Corporativa, sino de la exposición que significan los nuevos medios.