El grupo de hackers Lulz Security ha estado ganando notoriedad en estos días, para convertirse en el segundo grupo más comentado, después de Anonymous. De hecho ha realizado un acuerdo con estos últimos para conformar la operación Anti-Sec, o anti-seguridad, que busca atacar blancos específicios dentro de los gobiernos que demuestren las prácticas poco “adecuadas” de estos, en un intento por sembrar anarquía, ganarse la simpatía del público y con algún otro fin que aún desconocemos.

Y es precisamente en el marco de esta operación anti-sec, que han irrumpido en las computadoras de algunas agencias gubernamentales en Arizona, donde una polémica ley anti-inmigrantes ha estado en el centro de la atención pública desde hace meses.

El portal betanews, recientemente publicó una interesante noticia al respecto donde destacan algunos de los usos que le dan a la tecnología los narcotraficantes para hacer ingresar droga ilegal a los Estados Unidos, en este caso desde México. Desde droga camuflada en laptops, mouses y otros dispositivos, hasta los famosos tanques “made in home”, pasando por el uso de dispositivos GPS para perseguir y atacar grupos rivales, así como el borrado remoto de datos en los celulares confiscados, son muchos los usos que los delincuentes dan a la tecnología y de los que se ha publicado bastante en importantes periódicos y sitios web.

Pero lo que llama la atención es el uso extenso que le dan a las redes sociales. Desde destruir reputaciones de oficiales de policía, hasta reclutar miembros para sus cárteles, hasta publicación en YouTube de videos instructivos de malas prácticas, todo se vale del lado del narcotráfico.

Las redes sociales sirven para construir –y destruir—reputación, de eso no hay duda. Y el narcotráfico aprovecha cada una de sus ventajas al máximo para su propio beneficio. ¿El testimonio d eun policía es la prueba más contundente con que cuenta la fiscalía? Pues entonces revisemos su perfil de Facebook y sus tweets en twitter, a ver si se puede desacreditar por xenófobo o por ser un bravucón que gusta de abusar de los más débiles. ¿Se trata de un juez que se quiere recusar? Pues la estrategia también vale. ¿Y donde mejor para dar órdenes a toda una pandilla que en un muro de Facebook? Por supuesto que vale la pena dejarlas en clave para que no sea tan obvio, pero igual sigue siendo un lugar conveniente para comunicar ordenes. Entrenar a los nuevos miembros de una pandilla para que sepan como abrir una patrulla y robar las armas que allí están sin hacer sonar la alarma, es ahora tan fácil como sentarse a ver un videos de YouTube.

Las pandillas modernas ya no pelean necesariamente por un territorio físico, más bien tienen sus luchas en espacios físicos y digitales, y sus territorios pueden ser tan extensos como la propia red de redes.