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La viralidad, esa especie de Santo Grial de las Redes Sociales, no es fácil de lograr. Y si un evento logra viralidad, no necesariamente los eventos posteriores relacionados podrán lograrlo. Hay muchas empresas que prometen viralidad, e intentan alcanzarla con trampas, seguidores fantasmas y otros trucos que buscan engañar al cliente. Hay otras pocas que apuestan a producciones de alta factura –incluso tipo Hollywood—para alcanzarla, y después pasan grandes trabajos intentando justificar el presupuesto comprometido.

Y es que la viralidad no tiene una receta fácil. Ni siquiera es necesariamente reproducible, una vez encontrada una receta. Está bien que “Hola, soy Germán” el popular canal de videos de YouTube, alcance varios millones de visitas cada vez que lanza un nuevo video. Allí hay un estilo, un trabajo bastante apreciable con el video y una chispa personal del joven. Pero no todos los que se le quieran parecer lograrán éxito en su intento. De hecho muy pocos lograran algo que se pueda comparar.

Hay otros que llegan a estos números, sólo por ser los primeros, por tener algo de suerte y en especial por lograrse identificar con el público. Es el caso de la hoy famosa –desconocida hace una semana o dos– Marina Schifrin, periodista de Next Media Animation, una empresa en Taiwán dedicada a hacer videos noticiosos. Esta periodista decidió renunciar, harta de las presiones de su jefe por lograr más vistas en sus videos, algo que decidió hacer a través de un video, grabado en las oficinas de la empresa, que estaban desiertas a eso de las 4 am. El resultado una pieza con la que muchos se han sentido identificados, al punto de que al momento de escribir este post es todo un fenómeno en YouTube, con más de 15 millones de visitas, mientras que el último video de Britney Spears, con una producción multimillonaria, apenas tiene un 50% más de visitas en casi el mismo tiempo.

La empresa donde trabajaba Marina Schifrin, Next Media Animation, preparó un video de respuesta, en donde el jefe de la periodista le deseaba buena suerte y anunciaba que estaban contratando para llenar esa vacante. El video en este momento ha obtenido un modesto éxito, al lograr poco más de 3 millones de visitas. Obviamente la gente se identifica menos con un patrón que está limpiándose de sus culpas que con una periodista solitaria y valiente. Pero las cosas no quedaron allí y Young and Rubicam de Israel, hizo un video proponiéndole a la Schifrin que se fuera de Taiwán a Israel para trabajar. El éxito aquí fue más modesto aún, apenas 46 mil vistas en este momento, pero si los comentarios en el video son ciertos, la periodista podría estar considerando seriamente irse a trabajar con ellos.

Como se puede ver, la producción de una sola persona, cansada, y con recursos limitados, pudo lograr lo que estructuras más complejas en su empresa y en Y&R, no han podido, ni siquiera intentando montarse en la ola de viralidad iniciada por la chica. Eso si, los resultados no fueron del todo malos para estos surfistas que llegaron de último, aunque hayan tenido que ver “la parte de atrás de la tabla de Schifrin” todo el tiempo.